sábado, octubre 27, 2007

¡Hay que destacar!

Felicitaciones a los alumnos que participan del grupo de orquesta de cámara del colegio, en especial a Francisco Vega y a Cristian Torres que tuvieron la deferencia y el ánimo de invitar a sus profesores al encuentro que sostuvieron en el Mall Las Américas.
Muchas gracias y felicitaciones una vez más, ¡dejaron en alto el nombre de su colegio!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Soy mamá de una de las integrantes de la GRAN ORQUESTA... ¡Felicitaciones!
Además profesora que he descubierto este Blog precioso...
Permítanme compatir este saludo con ustedes, ya que más vale tarde que nunca...
La Maestra
(Recuerdo de un ex alumno,
4º básico, 1978)

Tan buena como mi vieja
y como ella nerviosa,
de las que agrandan las cosas
y que por nada se quejan.

Tenía entre ceja y ceja
esa cuestión del aseo
y en lo mejor del recreo
revisaba las orejas.

Decía que un pajarito
al oído le contaba
los niños que conversaban
cuando salía un ratito.

Y si un grandote de quinto
armaba la tremolina,
parecía una gallina
cuando cuidan los pollitos.

Nos tomaba la lección
siguiendo el orden de lista
y obligaba con la vista
a escuchar con atención.

Yo era medio remolón
porque andaba por la "G"
y cien veces me chasquié
al preguntar de a traición.

Se pasaba todo el día
prometiendo malas notas
y que en vez de la pelota
estudiaran geometría.

Era mujer... Y como mujer ¡qué sabía
de un golazo de boleo!
por eso es que en el recreo
los muchachos se reían.

Pero una vez se enfermó
y mandaron la suplente
que enseñaba diferente
y hasta un día de "usted" nos trató.

Y nosotros ... ¡que se yo!...
sería mejor maestra
pero fieles a la nuestra
declaramos el boy-cott.

Y cuando vino al 4º grado
después de la enfermedad
nos pusimos a gritar
que casi la desmayamos.

Y cuando vio tantas manos
que la querían tocar
de dulce se echo a llorar
y nosotros la imitamos.

Ah... ¡Pobre maestra mía!
¡cómo estás de vieja!...
revísame las orejas
soy un niño todavía.

No sabes con que alegría
he quierido volverte a ver,
no me vas a conocer
pero entonces te diría:

Yo ocupaba el tercer banco
al lado de la ventana
el que abría las persianas
cuando el sol no daba tanto.

El que se ahogaba de llanto
el día que te dejó
y que nunca te olvidó
y es por eso que te canto.

Tú eres la dulce canción
de la edad que ya se fue
hoy he venido otra vez
para darte la lección.

Pregúntame de a traición
maestra del cuarto grado
que cuanto me has enseñado
lo llevo en el corazón.

Para escuchar...

Para escuchar

Para escuchar

Para pensar, adelante SUDOKU